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6 Consejos para que las comidas de Navidad no degeneren en ¡Pero... ¿qué he hecho?!
29 dic

6 Consejos para que las comidas de Navidad no degeneren en ¡Pero... ¿qué he hecho?!

Comida de empresa, cena de amigos, aperitivo con l@s del gimnasio, tardeo con l@s de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos... y súmale las preceptivas comidas/cenas de los binomios Nochebuena/Navidad y Nochevieja/Año Nuevo. Es casi imposible escapar de éste torbellino de excesos gastronómicos en las fechas señaladas. Recuerda que todo se paga, y las comilonas más aún. Evita marcar en rojo los días de alegría y espíritu familiar que vienen con unos consejos básicos:

1 - Modérate en el comer y el beber

Consejo de perogrullo: no te atiborres a lo gorrino. Sabemos que es muy fácil proponerlo, pero es mucho más difícil cumplirlo una vez entrados en materia y con todo la fiesta sobre la mesa. Forzar demasiado tus límites digestivos te causará momentos posteriores muy desagradables, como noches "de dar muchas vueltas" o acidez e hinchazón. Más vale comer con moderación y prolongar las fiestas que atracarse un día y estar siete a verduras hervidas.
Con el alcohol, tres cuartos de lo mismo. Ya no sólo por el monstruoso contenido calórico de las copas: es de sentido común no correr riesgos absurdos por empeñarnos en "ponernos contentill@s". Las resacas no compensan, amig@s.

2 – Come a ritmo calmado

Que sí, que ese redondo de carne que acaba de salir humenado y crepitando tiene una pinta alucinante y te mueres por hincarle el diente, pero tienes comida en tu plato y aún no has probado los calamares. Te entran los nervios. ¡Keep Calm and Come Despacio! No te pongas en modo aspiradora para llegar a probar todos los platos en cuanto aparecen: esa ansiedad sólo te provocará digestiones más pesadas y además te hará comer más. Relax, mastica despacio, traga, respira, repite. Hay comida de sobra para todos, y si alguien está acabando con las existencias, apártate un poco en tu plato o pide que te guarden.

3 – Prohibido saltarse comidas

Tú piensas "me voy a saltar el desayuno/almuerzo/merienda, que total luego me voy a poner hasta las patas". Y estarás errando. Tu aparato digestivo está habituado a unos ritmos y raciones, y éstos bamboleos de montaña rusa alimenticia no le ayudan nada. Si te saltas alguna comida intermedia, llegarás a las "fuertes" con más hambre que un cachorro de lobo y devorarás hasta la porcelana; por no hablar de que puedes volver del revés tu tránsito intestinal. No te saltes nada.

4 – No abandones el ejercicio físico

Es muy tentador colgar el chándal cuando se empieza a emitir el spot de la lotería y decir aquello de "bueh, pues ya si eso el año que viene..." NO. MAL. Tus rutinas no deben cambiar, con más razón en éstas fechas. Es buena cosa que al día siguiente de una sesión "zampabollos" salgas a caminar un buen rato, o trotar, o lo que sea que hagas. Pero hazlo. E insistimos en lo de "al día siguiente": hacer deporte el mismo día de una comida fuerte te puede causar problemas con la digestión. Reposa y muévete cuando tu estómago haya hecho lo suyo.

5 – Racionaliza y planifica

Querrás estar en "misa y repicando", pues claro; que las comidas y cenas de Navidad además de ricas son divertidas. Pero igual es buena idea seleccionar los eventos y reuniones sociales a los que vas a asistir; no se puede estar en todas partes y "empalmando" atracones de comida y bebida. Corrección: sí que podrías, pero te costaría muy caro, económica y saludablemente.
La planificación y racionalización también es aplicable a las comidas en sí. Por ejemplo, si una de ellas ha sido muy grasa o pesada, tipo carne a raudales, procura que la siguiente sea algo más ligera, tomando pescado o mayor guarnición de verduras. La palabra es "equilibrio".

6 – Asume que estamos en Fiestas, y vive con ello

La cruda realidad al final se impone. Evítate frustraciones innecesarias, no te plantees el reto de bajar de peso en Navidades: eso sería un trabajo para Superman (o Wonder Woman). Asimila que vas a sentarte en torno a varias mesas con familia y amigos y vas a disfrutar un montón con uno de los placeres más bellos de la vida: comer. De modo que si te desafías a algo, que sea a mantener tu peso a raya o subir lo mínimo posible, que ya vendrá la cuesta de Enero y te hará sudar, en más de un sentido.

¡Que paséis unas Felices Fiestas!